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No te confíes de lo que tus ojos observan, un rostro de inocencia puede ocultar acciones perversas.
No sé como, ni cuando me robaste el corazón, pero sé que es todo tuyo, incluso si no lo quieres.
No quedará de nosotros nada más que no sea esto: el recuerdo de habernos querido tanto.
—Daniel Arcos




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